Los nuevos avances tecnológicos, la aparición de teorías en relación a las potenciales ventajas de aplicarlos en todo tipo de actividades o su relación con una idea de futuro mejor, han dado lugar a términos cada vez más habituales como Smart ‘lo que sea’: cities, tecnologies, phone, etc. y han impulsado un boom por la Investigación y Desarrollo e Innovación (I+D+i) que aunque sigue manteniendo esa ‘I’ en minúscula, poco a poco ha ido ganando peso.

La innovación ha pasado de ser algo opcional, que a nivel empresarial siempre se había valorado con relación a la diferenciación de la competencia, a ser algo no obligado pero sí valorado y reconocido.

Si se pretende obtener una subvención pública de impulso empresarial, no basta con crear un negocio ‘de los de toda la vida’, sobre todo se va a valorar la innovación. Aunque realmente no se piden grandes revoluciones sino un pequeño cambio, una leve novedad o innovación puede dar la vuelta a un mercado y bajo esa concepción se asume que todos los proyectos empresariales son susceptibles de ser escalables con un mínimo de innovación, incluya la tecnología en sus procesos o no.

El equipo critica la falta de inversión en I+D+i y cita como ejemplo Corea e Israel

Por supuesto, como ya es habitual en el mundo de la globalización, no ha surgido de manera solitaria a un lugar en concreto sino que forma parte de un movimiento a nivel mundial. Tal es el impacto que incluso se han creado ‘ecosistemas de innovación’, lugares en los que se concentran una serie de características y que marcan la diferencia en la capacidad de crear riqueza de un territorio frente a otro. Suele ser ejemplo destacado el caso de Silicon Valley, en Estados Unidos; Shanghái, Seúl, Boston, Tel Aviv, Berlín, Tokio, etc.

Basándose en esa idea, hace unos meses diferentes profesionales de la Región de Murcia, liderados por el catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Murcia José Luis Munuera crearon un grupo de trabajo al que han denominado, precisamente, ‘Ecosistema de Innovación de la Región de Murcia’.

Su objetivo no es otro que promover un espacio en el que Universidades, Empresas y Administración (nacional y local) trabajen de la mano para conseguir potenciar la Región de Murcia como uno de esos lugares. Según Munuera, «aquí tenemos muchos organismos, un enorme potencial humano, muchos emprendedores, gente con talento; pero no tenemos ni infraestructura ni organigrama ni actitudes para coordinar y desarrollar un ecosistema que nos permita ser eficientes. Eso es lo que pretendemos promover desde este grupo».

Y añade, «otro de los puntos fuertes de la Región de Murcia es su tamaño. En pocos kilómetros encontramos tres universidades que se complementan entre sí, varios Centros Tecnológicos y de Investigación como el Imida y el Cebas-Csic; a pesar de lo cual, hay muchos investigadores trabajando en proyectos complementarios y muy similares que ni siquiera se conocen o comparten infraestructuras, algo que quizá podría ahorrar mucho dinero».

Otro de los puntos fuertes que el grupo encuentra y que también considera que no se está aprovechando es la existencia de Grupos de Excelencia Investigadora en la Región de Murcia y el hecho de que tanto esos como otros grupos de investigación, estén solicitando proyectos de investigación internacionales y ganando las convocatorias en concurrencia competitiva, es decir, que queda de manifiesto que la ciencia que se realiza es de calidad pero se podría potenciar mucho más si se llevase a cabo de manera coordinada, siendo posible involucrar a empresas y administraciones. En los próximos años la UE va a poner a disposición de la investigación y la innovación 100.000 millones de euros. Muchos de esos proyectos se podrán financiar si hay equipos compactos de investigadores y empresarios trabajando codo con codo.

El equipo critica, no obstante, la falta de inversión en I+D+i en la Región. «Mientras países como Suecia o Finlandia invierten más de un 3% de su PIB, la media de la Unión Europea ronda el 2% y en España estamos en poco más del 1%, cifra que en la Región de Murcia está por debajo. En cambio en países como Corea o Israel el porcentaje es del 4.5%».

En definitiva, proponen como punto de inicio fundamental, crear un protocolo que permita mayor conexión entre Universidades, Empresas y Administración Pública con el objetivo de mejorar la eficiencia y productividad de los recursos y las personas, así como la puesta en común de conocimientos e infraestructuras, siempre en pro del avance y la creación de un ecosistema de innovación que convierta a la Región de Murcia en un polo de atracción para emprendedores de aquí y de fuera de la Región. También para que las empresas apuesten por invertir en I+D+i y para que las universidades se abran al exterior de forma más proactiva. Algo que no consideran imposible ni utópico, pues se está llevando a cabo en otras ciudades españolas como Granada, Alicante o Barcelona.